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Navegar el río la Vieja en el Norte del Valle en las balsas hechas en guadua es una innovadora forma de turismo de aventura, pero no solo esto. El balsaje se realiza en un ambiente natural del río y bosque, lo que hace que sea una muy buena opción también para los amantes de la naturaleza.
Las balsas hacen referencia a la antigua forma de transporte de esta región utilizada por los indígenas Quimbaya, que de esta forma, llevaban los alimentos y trasladaban a las personas.
Cada balsa se construye de 17 palos de guadua (dependiendo del número de personas se agregan o quitan las guaduas) y tiene alrededor de 9 metros de largo y 2,50 de ancho. Su capacidad máxima es de 12-15 personas.
Para darle más estabilidad y garantizar la seguridad del recorrido por la aguas del río, a la balsa se le agregan tubos de plástico en cada uno de sus lados. La balsa está adecuada para las condiciones del río y baja con la velocidad de este.
Las balsas se hacen con guadua (bambú) y su capacidad es de máximo 15 personas
Los pasajeros se sientan en bancas de madera de la balsa que es guiada por el boga, una persona que conoce perfectamente el río, sus corrientes, sus piedras, partes bajas y profundas y que dirige la plataforma con una guadua de varios metros de largo, tocando el suelo del río.
El río tiene partes profundas de 8-10 metros y otras más bajas, de 1-5 metros. En algunas ocasiones, llega hasta 40 metros de profundidad. En partes conocidas, el boga (guía) permite a los turistas nadar en los rápidos y en los remolinos, pero siempre hay que hacerlo con los chalecos salvavidas.
Desde Armenia los turistas son transportados en los camperos de la región llamados jeep Willys hasta Puerto Alejandría en Quimbaya (Triángulo del Café) donde empieza el recorrido por el río.
El recorrido dura 5 horas durante los cuales se navegan 12 kilómetros y termina en las Piedras de Moler, entre Alcalá y Cartago (Norte del Valle).
A lo largo del paseo se puede observar la flora de la región, árboles como: caracolíes, laureles, guamos, ceibas, cauchos, etc. y la fauna encabezada por aves como las garzas blancas, azules y negras, gavilanes, loros, osos hormigueros, tigres, armadillos, panteras, boas, etc.
De esta forma, el balsaje por el río la Vieja se convierte en una agradable tarde de sol, agua y el verde fresco de la naturaleza.
Aparte del recorrido de día, en el río la Vieja también se organizan los balsajes nocturnos. Los guías invitan en estas ocasiones a músicos y cuenteros, pero también existe la posibilidad de navegar por el río, en absoluto silencio, sin palabras, escuchando los sonidos de la naturaleza y descansar con la luna llena y las estrellas.
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